Son muchas las veces en las que nos encontramos con un vídeo con gracia, interesante, impresionante o bien que nos ha “calado”, entonces decidimos copiar la dirección y enviarlo a nuestros amigos y familiares. Pero en Salsa Creativa nos preguntamos ¿cómo conseguir que la gente realice esta acción? La de copiar la URL y compartirla dejando que se extienda por la red. Se dice que un vídeo viral (o incluso una fotografía) es una pieza que ha sido difundida por internet y que causa un impacto mayor en su audiencia.

En esta tendencia de dar fama a vídeos e imágenes se puede apreciar que los vídeos compartidos son impremeditados y casuales. Vídeos caseros, de humor, grabados por cualquiera y sin la menor intención de publicitarlos. La complicidad que sienten los internautas al ver dicho vídeo es la causante de propagar el archivo y darlo a conocer entre sus contactos. De este modo, el vídeo consigue una fama inigualable en comparación con muchas campañas publicitarias que invierten cientos de miles de euros en dar a conceder su anuncio.

¿Pero, cómo se logra la viralidad? La realidad cruda y franca es que no existe fórmula alguna. Los vídeos virales juegan con la espontaneidad, la gracia peculiar, la originalidad y la sorpresa. Caer en gracia y sorprender a la mayoría de la población no es tarea fácil, y puede ser tan remoto conseguirlo que aún y construyendo el vídeo más espectacular y con los efectos 3D más avanzados, no logres más que unas cuantas reproducciones del vídeo.

Una madre grabó a sus dos bebés intentando hablar entre ellos y logro más de 94 millones de reproducciones en Youtube. ¿Era esa madre consciente de la cantidad de personas que verían ese vídeo? Probablemente no, pero la gracia y ternura de sus bebés nos cautivaron a todos. ¿O alguien imaginó que un baile tan estrambótico como el Harlem Shake bailado por unos cuantos soldados rompería esquemas y levantaría a medio mundo a bailarlo? Seguramente no, pero lo insospechado y estrafalario que resultó nos atrajo en masa.

Realmente si alguien pretende dar la fórmula extracta para crear un vídeo viral, no le toméis la palabra. No existe. Y los publicistas tampoco la conocemos. La mayoría de vídeos virales que surgen en el mundo de la publicidad, por ejemplo, suelen ser vídeos graciosos, originales y/o con gancho. Un ejemplo es la campaña The Force de Volkswagen en el año 2011, aquel niño disfrazado de Darth Vader nos resultó gracioso y el anuncio guardaba un final original e inesperado, la nueva propiedad del coche (arrancado a distancia) tampoco era algo que esperábamos ver los espectadores. Y así fue cómo este anuncio logró cerca de 60 millones de visitas en Youtube, numerosas menciones en programas de televisión y radio y, algún que otro premio de publicidad.

El camino más próximo a obtener un vídeo/imagen viral suele centrase en la originalidad y la sorpresa. Pero como bien sabemos no es fácil sorprender a una sociedad que ya nada le asombra, por eso es necesario romperse el coco, crear, y dejar que la red haga lo demás. ¿Que no funciona? No os preocupéis, siempre podréis decir que no estaba en vuestras manos la propagación, sólo la creación.

Si sois publicistas en potencia y algún día vuestro cliente os pide un vídeo viral, recordadles que la viralidad no se obtiene de una fórmula exacta si no de la voluntad del público. Vuestro trabajo esencial como publicista siempre será llegar al mayor número de personas posible de vuestro target (público objetivo o al que os queréis dirigir), conseguir una respuesta de éste y cumplir con vuestra estrategia.

Conseguir un vídeo viral es como montar un negocio, nadie te garantiza que vayas alcanzar el éxito, depende del factor “público”, pero siempre puedes lanzarte de cabeza a la piscina y montar el negocio con esperanzas. En el caso del vídeo viral todo se queda en una mezcla de tu originalidad y gracia, y de la casualidad y la suerte.